Vistas de la Plaza Mayor en Navidad (el reloj del Torreón anuncia las 12 campanadas).
En aquellos tiempos no había baile, ni uvas, ni campanadas. Cuando se terminaba la cena familiar, los amigos y las amigas se reunían en casa de alguno de ellos y jugaban a “echar los años”. Este juego, parecido al de las prendas, consistía en poner papeletas en tres pucheros, uno con el nombre de los chicos, otro con el nombre de las chicas y, el último, con acciones. Si no había el mismo número de chicas que de chicos se utilizaba el comodín del “Olmo de la Guarina” (era un olmo que había en unas huertas situadas detrás del Barrionuevo). Una vez preparado todo, se sacaba una papeleta de cada recipiente, por ejemplo: “María y José para echar un baile”. Con este juego, las risas y la diversión estaban aseguradas.
Igualito a cómo lo celebramos ahora, ¿no?
El día de Año Nuevo, se tocaban las campanadas (dos de ellas) y la gente acudía a la misa que era “revestida”.
Por las tardes se celebraban reuniones familiares en las que unos conversaban, las mujeres jugaban al burro, además de muchas otras actividades.
Sin embargo, actualmente la Nochevieja en Iniesta se celebra con sus correspondientes campanadas, las uvas y el baile. Hace unos años eran muchas las personas que se acercaban a la Plaza Mayor para tomar la uvas, pero como somos un poco “borregos” y siempre acababa el cielo inundado de botellas de sidra voladoras; ahora se opta por verlas en casa. Luego la fiesta sigue en pubs, discotecas y locales municipales. La costumbre de la gente iniestense es cenar junto a sus amigos y amigas...

Esperemos volver a la vieja costumbre… pero sin borregadas ¡!!
¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO y feliz entrada de década!!!